26.2.07

La Cenicienta

Desde el punto de vista televisivo soy de la generación de los payasos de la tele, no necesitan ser nombrados, no ha habido otros como ellos, pero esto merece otro post así que no seguiré esta línea. Tuve la suerte, más tarde, de disfrutar de la bruja Avería, de unos inefables Faemino y Cansado, etc.. en la Bola de Cristal. Yo ya no era una niña y allí se presentaban unas lecturas de cuentos clásicos que me encantaban, donde se intentaba transgredir; Caperucita no era tan adptada, se contaba un cuento al revés,…. Una buscaba cierta transgresión y aquello me alimentaba en parte.
Viene a cuento esto para decir que siempre me ha atraído analizar el modo en como los cuentos infantiles moldeaban nuestros espíritus. Esto da para una tesis, hace poco Pérez Reverte hablaba de determinados valores, de emociones que nos hacían vivir, reivindicando la necesidad de mantener esa tradición de los cuentos. En tanto lo que planteaba se refería a valores humanos necesarios para la convivencia y el desarrollo social de los individuos estoy de acuerdo con él; pero ¿qué pasa con los arquetipos sexuales?
Leo en la revista Educación y Biblioteca un análisis realizado por Olalla Hernández Ranz, bibliotecaria de la sala infantil de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (qué gran labor está realizando esta fundación, espero con ansiedad su desembarco en Bilbao) Este análisis lo hace sobre la edición de 2001 por la editorial Lumen del cuento La cenicienta de Perrault con ilustraciones de Roberto Inoccenti, son deliciosas. El artículo se centra en los arquetipos que transmite
Ø La pérdida del hogar
Ø La temporalidad de cualquier circunstancia
Ø El despertar
Ø El amor redentor
Es un análisis impecable, con unos comentarios muy acertados sobre los puntos anteriores pero ¿queremos las chicas ser princesas? Sabina decía que no y no lo tengo yo tan claro ¿podemos aspirar a que nuestras niñas sepan que la fuerza para superar las dificultades está en su interior y no en el príncipe salvador?

4 Comments:

Anonymous Txetxu said...

No te fíes mucho de los desembarcos de las grandes instituciones, sobre todo cuando firman acuerdos, también con grandes instituciones.

11:28 p. m.

 
Blogger Fernando said...

Creo que la mayoría de las mujeres saben o intuyen que si no salen adelante por ellas mismas están apañadas. El príncipe azul sigue en el imaginario, y es sólo una vía de escape, un margen para los sueños. Pero el pragmatismo se impone casi siempre.

8:32 a. m.

 
Blogger Olalla Hernández Ranz said...

La verdad es que en este cuento Cenicienta se cura gracias a su propia fuerza, el príncipe permanece oculto en todo momento. Si fuera lo contrario, el cuento n hubiera sobrevivido al paso del tiempo y se hubiera quedado obsoleto.
Muchas gracias por tu comentario y atención.
Olalla

5:54 p. m.

 
Blogger Carmen said...

Gracias a tí Olalla por visitar este blog y dejar tu comentario. Es un honor

1:25 p. m.

 

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