12.6.10

DAR LA BENDICION

He psado dos días en Madrid impartiendo formación en el Grupo VIPS. Un proyecto, creo yo, pionero por lo ambicioso en su planteamiento que quiere generar una nueva cultura en la empresa y no dejar sin participación a nadie de las personas que integran el Grupo. Tal y como dice en su página web el Grupo Vips está formado por 10.600 personas de 86 nacionalidades diferentes.

El jueves tuve un grupo en el que no había ninguna persona con nacionalidad española, asistieron de los sigueitnes países: Rumania, bulgaria, Marruecos, Pérú, Ecuador, Colombia, Guinea Ecuatorial,...

En el descanso comentaron lo mal hablados que eran los españoles y lo mal educados que estaban los niños y jóvenes españoles, consideraban que no tenían respeto a sus mayores. El comentario me produjo mucha curiosidad por cuanto lo hacían personas muy jóvenes que no pasaban de los 25 años. Incluso un marroquí me comentó lo molesto e incómodo que se sentía cuando, acompañado de su madre, ciertas palabras perdidas de conversaciones ajenas llegaban sus oídos; se sentía incómodo de que su madre oyera esas palabras aunque fueran ajenas y no tuvieran que ver con ellos.

Un joven peruano echó una arenga acerca de la fauna que se permite aparecer en televisión y de la influencia que eso tiene en las generaciones más jóvenes.

Al día siguiente una empleada de Vips de origen ecuatoriano me comentó que estaba pensado en "regresar" a sus hijos a Ecuador. Ante mi sorpresa me comenta que su hija mayor de 14 años está muy integrada, demasiado y está cogiendo costumbres epañolas que no le gustan.
¿Qué costumbres le pregunto? Pensado que no habría maldad en ello. Y ella me responde que sale demasiado a la calle, que quiere ir de fiestas, que ya no le piden la bendición, lo que considrea una afrenta que le duele mucho. Cuando por casualidad se cruza por el barrio con su hija mayor y sus amigas, resulta que su hija sólo le saluda con un "hola mamá" y elude pedirle la bendición como ella hace con sus padres y parientes. Ella acostumbraba a pedir la bendición como saludo y despedida y arrodillarse ante sus mayores. ¡!
Un dominicano y un marroquí que nos acompañan, dicen comprenderla perfectamente, se hacen cargo de su preocupación. Los jóvenes en España están muy mal educados; el dominicano comenta que él besa la mano de su madre hasta cuando habla por teléfono y el marroquí dice que él hace lo mismo con sus padres y que a sus parientes más ancianos les besa la frente en señal de respeto y veneración.

Sorprendida aún sigo pensando en cómo podíamos hacer para mantener ciertos valores sin llegar a estar alienados.

2 Comments:

Anonymous Josu O. said...

No se si hay que llegar a los extremos que planteas en tu texto pero eso no quita para que les inculquemos algunas "buenas costumbres" como saludar con un buenos días, pedir permiso para entrar en un lugar en el que la puerta esté cerrada, no hablar excesivamente alto, eliminar los tacos de su vocabulario o incluso no poner el equipo de música a tope cuando viajan en autobús.

2:13 p. m.

 
Blogger Carmen said...

Efectivamente, a mí estos gestos me produjeron sorpresa pero creo que es el espíritu de ellos lo que debemos salvaguardar; espíritu que se traduce en los comportamientos que tú apuntas.

10:25 p. m.

 

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