17.7.06

MEMORIAS DE LA NIÑA MALA



Título:Travesuras de la niña mala
Autor: Mario Vargas Llosa
Editorial: Alfaguara 2006

Hace años por alguno de esos prejuicios que sólo los jóvenes son capaces de defender y mantener como guías de sus vidas, aún a sabiendas de que no tienen base, rehuía leer a Mario Vargas Llosa. Sus libros pasaban cerca, me miraban pero nunca acababa de hacer ningún esfuerzo por aceptar la invitación e iniciar la relación. Entre los libros que aportó mi marido a la biblioteca familiar había varios representativos del "boom" sudamericano que yo tanto había estudiado en B.U.P. con mi profesora Aurora. Entre aquellos libros se encontraba “La ciudad y los perros” y por fin comencé a leer a Vargas Llosa.
Hoy en día le sigo y admiro su técnica de construcción de novelas, aunque no simerpe mantenga el nivel. La última novela Memorias de la niña mala me ha parecido un ejercicio de habilidad literaria loable. Dos personajes tan opuestos, la niña mala y el niño bueno, Ricardo Somocurcio, hombre sin más aspiraciones que vivir en París, la ciudad que representaba en su época el centro de la humanidad, la cultura, ….Ricardo nos cuenta la relación intermitente que mantiene desde la infancia con “la niña mala”. La mujer que aparece y desaparece a capricho en su vida, sin avisarle, sin prevenirle. La aventurera toma varias caras, pero la pasión que provoca en Ricardo es inalterable. A veces, él intenta huir, resistirse porque ésta le altera sus aspiraciones, su vida plana, sin luz, pero ¿Cómo renunciar a la luz, al color que le aporta esta mujer? Ama sin contrapartidas, por el placer de sentir aquello a lo que muchos renunciamos por la seguridad, por lo previsible, rehenes de los miedos, de las falsas responsabilidades que nos vamos echando a las espaldas para no poder levantarnos y elegir y por tanto pensar; y es que a veces pensar duele tanto…
Es esta una relación incomprensible, Ricardo ama sin pedir cuentas, “el niño bueno” siempre está cuando “la niña mala” lo requiere Y esta relación sadomasoquista se irá definiendo y reforzando. La niña mala es ambiciosa, tiene aspiraciones de grandeza, es su guía en la vida, carece de valores morales pero algo en ella nos impide censurarla; el poder que sabe ejerce sobre el niño bueno es adictivo, nadie se le entrega tan abiertamente y con Ricardo, nosotros también; nadie es capaz de una entrega de forma tan incondicional como el niño bueno, nadie le dice las huachaferías (cursilerías en Perú) que le dice Ricardo y la pasión se instala en su relación, una pasión que no se verá nunca castrada por la convivencia. La niña mala no lo permite
A la vez que se desarrolla la relación, Ricardo nos va poniendo al día de los acontecimientos sociales e históricos que se dan alrededor de él y en Perú especialmente. Los Tupac Amaru, el MIR, el clima social en Perú, el movimiento hippy,…. Pero no de una manera profunda, así que esto sólo es una tela que se ve al fondo que no interfiere en la trama, a través de la cual nos va dando información de su ideología. ¿Será verdad que los lacanianos le parecen a Vargas Llosa poco operativos para encontrar el equilibrio mental perdido? O ¿cuándo dice que “nunca pude leer con entusiasmo a los ídolos intelectuales de esas décadas, Barthes, Lacan, Derrida, Deleuze y otros cuyos libros verbosos se me caían de las manos”? A destacar, para mí, el homenaje que Vargas Llosa hace a Mario Muchnik, figura clave en la vida cultural de esos años junto con Carlos Barral
Los diálogos entre los protagonistas son sublimes, el juego de la seducción, de la ironía, de los mensajes velados para medir las fuerzas de cada uno en la conquista son un ejemplo magistral del manejo del lenguaje, con originalidad. Ricardo es capaz de decir unas cosas maravillosas, de rendirse ante la persona que ama, bordea la cursilería pero qué fascinante que alguien te hable así. Cuando “la niña mala” le pide que le regale los oídos, en ese juego de velos que ella inicia para saborear su poder, Ricardo dice: “Las noches de luna llena salgo a ladrar al cielo y entonces veo tu carita retratada allá arriba. Ahora mismo, daría diez años de vida que me quedan por verme en el fondo de tus ojitos color miel oscura” y se olvida de los momentos de desesperación en que se sumerge cuando ella desaparece; “me dejó hecho una noche dos días” dice en uno de esos episodios
Una delicia de libro con poso de amargura como es el amor.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Buenisimo el libro... ahora mismo lo estoy leyendo y me parecio sublime las palabras que Ricardo le obsequia a "La Niña Mala" en esa madrugadora llamada telefonica,

En serio que es una exquisitez de libro.... Ampliamente recomendado, Saludos desde Monterrey Mexico a las 3:25 am de un frio y lluvioso Diciembre, a cualquiera que pueda leer estas lineas.

angelmdimas@gmail.com

10:27 a. m.

 
Blogger Carmen said...

Me has hecho releer este post y recordar el libro. Lo voy a releer porque como bien dices hay diálogos sublimes en el libro

12:28 p. m.

 

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